El tercer mundo

Leí Amor y matemáticas, de Edward Frenkel, donde narra su biografía académica y hace divulgación sobre el programa Langlands, su especialidad. Frenkel no fue aceptado en Mekh-Mat, por ser judío. Así que entró a otra universidad, pero él y sus compañeros se colaban a los seminarios de la institución que lo rechazó. Pasa el tiempo y el pequeño Edward siente que su futuro como matemático está estancado ya que, por mucho que esté aprendiendo por su cuenta, no tiene un tutor con el cual trabajar en nuevos descubrimientos. Hasta que consigue uno y empieza a publicar muy joven. Dice que él jamás hubiera llegado a nada sin ese golpe de suerte.

Después de pensarlo un poco, concluí que si yo no soy una genia matemática es por pura mala suerte. Porque a mí no se me apareció un tutor que me dijera “Pero qué lista eres. Te voy a dedicar una tarde a la semana para que aprendas teoría de grupos y te doctores a los dieciséis.” El otro día me preguntaron qué dice el principio de trabajo y energía. No me lo supe. Este es mi cuarto año en física.

Entonces este semestre me dije “Bueno, ínguesu, voy a llevar a Análisis Matemático y voy a sobresalir tanto en la clase que el pinche Owen me va a dejar problemillas avanzados especiales para mí y cuando los haga voy a fantasear con que tengo quince años y el Owen es mi mentor y estoy resolviendo Problemas Trascendentales.” Joder. Sobresalir es difícil (sobre todo cuando te preguntan el principio de trabajo y energía y no te lo sabes. Upsi). Cuando el tipo nos preguntó qué esperábamos del curso, me quedé calladita, calladita.

Ese mismo día, el Omar y el Juanma me invitaron a tomar la materia personalizada que metieron con Damián y yo me dije “Genial. Voy a sobresalir tanto en esa materia que, no sé, voy a fantasear con que tengo quince años y el Damián es mi mentor y estoy resolviendo Problemas Trascendentales”. Joder. Sobresalir es difícil (sobre todo cuando tus únicos compañeros son el Omar, el Juanma, el Gabo y el Yulier y todos saben la diferencia entre espacio dual y espacio tangente menos tú. ¿Qué no eran lo mismo?)

Esas cosas no se dicen. Una no va con su profesor doctor y le dice “Hola. Vengo a esta clase no por que me interesen las cuerdas. Las cuerdas me valen madre. No. Vengo porque quiero aprender a sacar espacios duales (o tangentes, ja ja) y seguirle el rollo al libro de Edward Frenkel y de paso ver si curo un trauma de la infancia”. No. Una va a su clase y la toma con normalidad. El joven Damián (que hace un año me preguntó en un examen oral de relatividad si la materia puede convertirse en energía y le dije que no. Upsi), que me conoce poco y sabe que hace un año pregunté si podía hacer la tesis con los cuerderos, ayer me envió un correo solicitando mi autorización para incluirme en su planeación anual. Tiene sentido que me considere. Estoy tomando su clase. Debe ser porque me interesan las cuerdas. Solo espero que no requiriera un mínimo de alumnos para pedir un presupuesto o algo así.

Curso de rescate acuático

“Al inicio del curso te entregan unas hojas engargoladas que contienen todas las reglas y pasos a seguir en un rescate. Son 118 puntos que tienes que memorizar porque al final del curso te hacen un examen práctico y uno oral. Consiste en hacer toda la simulación del rescate mientras un monito te grita <QUÉ SIGUE!?> (lo sabía antes de que me gritara). Primero revisas si la persona está consciente. Si no lo está, verificas sus signos vitales. Luego empiezan los besos y el toqueteo de bubis. Si sobrevive ya tienes novia…”

Recuerdo de prepa

-¿Ayer fue el día del taco? ¿Por qué nadie me lo dijo?

-Lo anunciaron en la tele.

-No veo la tele.

-También en la radio.

-No escucho la radio. No me enteré.

-Ese es tu castigo por ser nerd. No ver la tele es tu castigo. No comer tacos es tu castigo. ¡Tener una mejor relación con los números que con las personas es tu castigo!