La muerte de un bufón

Estaban en un cuarto piso. Las copas de los árboles podían verse desde las ventanas. Era un caluroso día de junio. Para Uriel resultaba asfixiante. Los techos altos del salón ni los ventiladores ayudaban a disipar el calor. Miró el reloj: la 1:05. Una hora y veinticinco minutos más y sería libre. Suspiró resignado y trató de concentrarse en la clase. Era imposible. El sudor resbalaba por sus mejillas y las piernas le molestaban, como si necesitaran urgentemente salir corriendo de ahí. Se aflojó el cuello y volvió a mirar el reloj. La 1:06. Resopló irritado.

-Uriel, te hice una pregunta.

La clase completa lo miraba. Uriel enfocó al maestro, y de repente su corbata le resultó particularmente artística.

-Uriel, ¿puedes darnos un ejemplo de un fenómeno físico relacionado con la gravedad?

Asintió y, después de pensarlo un momento, respondió:

-Algo como esto.

Y entonces se arrojó por la ventana.